Es curioso lo diferente que noto el paso del tiempo, desde que entraste en mi vida. Ahora no pasan las semanas de lunes a domingo, el tiempo circula en intervalos entre nuestros encuentros. De la primera a la última cita, de la primera a la última caricia.

A veces siento con decepción que no confías en mí, al menos no tanto como yo en tí. No siempre me cuentas lo que te pasa por la cabeza.

Tras una ausencia demasiado larga, una vez más regresas pero apenas cuentas nada. Los viajes son en este caso algo incómodo, molesto y cuyo final ha sido más decepcionante que nunca.

Durante estos meses de no verte, oírte ni sentirte, he pensado mucho en tí. Extrañaba tu mirada, tus ojos para mirarme en ellos.

De tu viaje cuentas solo espectos negativos: rencor,olvido y decepción.
Quiza el reencuentro sea lo mejor de las usencias, al menos yo lo he sentido así. Tras no verte, encontrate; después de una sequía afectiva, el diluvio de caricias y besos, casi acaba ahogándome. Te felicito, sigues besando muy bien, consigues transmitirme mucha seguridad y logras que me sienta hermosa y deseable, gracias.